lunes, 25 de abril de 2011

Cap. 10 (Who do you love?)


Anna llego dos horas después. Llamo a la puerta mientras sostenía su cabeza con una mano. Marianne suspiro y se levanto de la cama para abrir la puerta.
- Tardaste una hora.- dijo ella volviendo a la cama.
- ¿Donde carajos te metiste anoche?- pregunto Anna, sentándose a su lado, sin soltar su cabeza.
- Por ahí… ¿Tienes resaca?-
- ¿Tu no?- Marianne sonrió levemente y negó. Con lo que había pasado dos horas antes, todo efecto del alcohol había pasado de golpe.
- Te conozco… dime que paso.-
- ¿Que paso de qué?-
- Marianne… estas en pijama y ya te duchaste… se te nota.-
- ¿Mucho?- Anna asintió y se recostó a su lado, cerrando los ojos.
- Anoche, que me dejaste sola… Paul y yo bebimos hasta que nos sacaron de la fiesta y…- Marianne suspiro al recordar esa noche.
- Y lo hicieron…- concluyo Anna.
- Si que me conoces.- Marianne volvió a sonreír y suspiro. – Supongo que fui la primera…-
Anna abrió los ojos. Un recuerdo que tenía enterrado regreso a su memoria y simplemente sonrió. Marianne noto eso y se sentó mirándola curiosa.
- No lo fui, ¿cierto?- Anna negó y se sentó frente a ella. Estaba levemente sonrojada y su sonrisa no se borraba.
- Bueno… ¿recuerdas que fui novia de Pete?-
- ¡¿Pete Best?!- grito Marianne, provocando que Anna llevara sus manos a la cabeza.
- No es necesario que grites…-
- Pero… pero, ¡tenias 17!- volvió a gritar. Anna se recostó en la cama y suspiro.
- Si dejas de gritar te cuento…- Marianne asintió y se acostó nuevamente en la cama, al lado de Anna.
- Bueno… nosotros…-
Flashback.
Anna y Pete llevaban tres meses de novios, y él la había invitado a cine para celebrarlo. Pete estaba frente al teatro, con dos boletas en su mano, mientras esperaba a Anna.
- ¡Pete!... perdón, tuve que pasar por la casa de Marie…-
- Descuida… pero la función empezó hace 15 minutos.- Anna se acerco a él y lo abrazo.
- Ah… perdóname… no era mi…-
Pete la interrumpió con un beso. Anna sonrió y subió sus manos hasta sus hombros, rodeando su cuello mientras lo besaba igual. Una señora que pasaba frente al teatro, golpeo a Pete con su bolso algo enojada.
- ¡Esta juventud ya no respeta!- grito la señora, provocando que Anna y Pete empezaran a reír.
La señora se alejo de ellos mientras murmuraba cosas sobre el rey y la juventud que heredaría a la gloriosa Inglaterra.
- ¿Entramos?- pregunto Pete, mientras miraba su reloj.
- No… ya sé, vamos a escuchar música al café.- sugirió Anna, que no había dejado de abrazarlo.
- No, se que Paul esta allá y no quiero que me invite a ensayar.- respondió sonriendo. – Vamos a mi casa, ayer compre el nuevo LP de Elvis.-
- ¿No le molestara a Mona?-
- ¿Bromeas?... está en el sótano desde temprano.-
- Entonces vamos.- Anna dejo de abrazarlo y empezó a caminar.
Pete sonrió nuevamente al verla. No solo le gustaba, empezaba a quererla, y al parecer ella lo quería a él, a pesar de que John dijera una vez que era su novia solo para estar cerca de él, cosa que hizo molestar a Anna y empezara a evitar encontrarse con Lennon.
Al llegar a la casa de Pete, Mona iba saliendo para hacer unas compras del club.
- Hola Annie… Pete, hijo necesito hacer unas compras, vuelvo en unas horas…-
- Ok, estaremos escuchando música.-
Mona asintió y camino alejándose de ellos, y Pete y Anna entraron a la casa.
Anna se acerco al tocadiscos y tomo varios LP que había al lado de este.
- El de Elvis está en mi habitación, ya vuelvo.-
- ¿Tienes tocadiscos arriba?- pregunto Anna un poco curiosa, ya que sus padres no la dejaban tener el tocadiscos, porque no dormía por escuchar música.
- Si, siempre…-
- Entonces vamos arriba.-
Pete asintió y espero a que ella subiera primero, tomo varios discos y subió detrás de ella. Al entrar a la habitación, Anna ya estaba al lado del tocadiscos colocando el nuevo LP de Elvis. Pete se recargo en el marco de la puerta observándola y ella se sentó en la cama.
Pete se acerco a la cama y se recostó, cerrando los ojos mientras que con las manos llevaba el ritmo de la canción. Anna, al mirarlo sonrió y sintió que un brazo rodeaba su cintura, haciendo que ella se recostara en la cama. Los dos se acomodaron para quedar de frente.
- Annie…- susurro Pete y ella volvió a sonreír.
- Dime.- respondió ella también susurrando.
- Te quiero…- dijo él, provocando que Anna se sonrojara.
Pete se acerco a ella, mientras acariciaba su cabello y ella sonreía levemente. Mordió sus labios y Pete sonrió al verla. Conocía ese gesto de ella, ya que antes de que empezaran a salir, a Marianne se le escapo la explicación de ese habito.
Acerco su rostro al ella, robándole un beso y provocando que ella se sonrojara aun más.
- Pete…- dijo ella suspirando y el sonrió, sin dejar de besarla.
Fin del Flashback
Marianne la miraba atenta. No podía creer que ese día, cuando Anna salió corriendo de su casa porque iba a llegar tarde a una supuesta salida a cine con Pete, hubiera pasado eso.
- Entonces… no fui la primera.- fue todo lo que pudo decir.
- Nop… y ahora, a vestirte y a salir de este hotel. Este ambiente me deprime.- dijo Anna levantándose de la cama mientras caminaba al armario donde Marianne guardaba su ropa.
- Y… ¿te gusto?- pregunto Marianne aun sentada en la cama.
Anna se sonrojo y mordió sus labios, pero Marianne no lo noto ya que estaba de espaldas a ella.
- Ahm… si.- respondió ella tratando de ocultar su sonrojo mientras le pasaba la ropa a Marianne.
- Tengo tantas preguntas…- dijo Marianne mientras se levantaba a la cama.
- Que yo no responderé.-
- Pero… pero…-
- No Marianne. Y tampoco te preguntare… y ahí está la ropa, te espero abajo. Ojala no te encuentres con cierta persona, porque de verdad quiero salir. Tienes 20 minutos.- Anna salió de la habitación y Marianne empezó a vestirse, recordando lo que Anna acababa de contarle, y comparándolo con lo que había pasado esa noche.
- Tal vez… si olvido lo de esta mañana… podría ser un bonito recuerdo.- pensó ella y empezó a maquillarse.
Anna llego al lobby del hotel y se acerco a la recepcionista de turno preguntando si había un mensaje para ella. Luego de confirmar que no habían mensajes, se sentó en el sofá del lobby a esperar a Marianne. John, que bajaba para ir al comedor, la vio y se acerco a ella, sentándose a su lado.
- Chica de morado…- saludo algo animado.
- Lennon… y me llamo Anna.- respondió ella mientras tomaba una revista que había en una repisa.
- Lo sé, pero me gusta chica de morado.- Anna suspiro y sonrió levemente.
- Parece que fue una noche agitada para todos.-
John se sentó a su lado, con intensiones de abrazarla, pero Marianne bajo y se acerco a ellos.
- ¿A dónde iremos?- pregunto evitando la mirada de John.
- Ahm… no sé, caminemos y busquemos un restaurante… Nos vemos Lennon.-
John se quedo sentado en la silla, observando cómo las dos chicas salían del hotel. Sonrió y suspiro.
- Parece que… la chica de morado ya no siente lo mismo de hace algunos años.- Pensó Lennon y se acomodo, cubriéndose el rostro con el gorro que tenia puesto.
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Anna: (Sonrojada pero sonriendo.) Hola ~
Marianne: ¿No tienes vergüenza?
Anna: Nop, no conté todo xD
Marianne: (Mira de reojo a Anna y luego sonríe) Entonces... Pete...
Anna: Si, Pete.
Marianne: Pete...
Anna: Que si...
Marianne: Best...
Anna: Que si! Pete Best, ex baterista de The Beatles... ¡Pete!
Marianne: El que menos corre... vuela.
Anna: pues... empieza a correr. ¡Paul aquí esta!
Marianne: No!!... (toma de la mano a Anna y salen corriendo del blog.)
(Las chicas aun no saben porque huyen de ellos, simplemente lo hacen)

domingo, 24 de abril de 2011

Cap. 9 (Only You Know And I Know)


Paul y Marianne iban en el elevador, Paul cantaba el Rock de la cárcel, y Marianne hacía los sonidos de la guitarra con la voz. Cuando llegaron a su piso Marianne preguntó
-         Paul, ¿tienes la habitación solo? –
-         Si, ¿por? – dijo ensanchando su sonrisa –
-         Anna… - dijo Marianne – sabe dónde esta mi habitación, y… –
-         Bien, - dijo Paul - ¡Al piso Beatle entonces! – mientras oprimía un botón, y las puertas volvieron a cerrarse –
Llegaron frente a la puerta de la habitación de Paul, y este la abrió.
-         Después de usted – dijo manteniendo la puerta abierta, ambos entraron – mira lo que logre robar de la fiesta - dijo Paul y sacó una botella de vino –
-         Paul, no tenemos copas – dijo Marianne y se quitó los tacones –
-         Enana – dijo Paul sonriendo y Marianne le aventó uno – Oh, vamos Marianne , hemos compartido vaso desde los 6 años –
-         Bien – dijo Marianne. Paul se sentó en el suelo, y Marianne se puso frente a el, sentándose también – ¿Repartes? –
-         Claro – dijo el sonriendo, y repartió las cartas. Marianne tenía un par de reyes, una reina, un diez y un cuatro. Paul tenía una tercia de ases, un tres y un cuatro.
-         Cambio dos – dijo Marianne –
-         Es de dólar por cambio Marie –
-         Ya lo se – dijo ella abriendo su bolsa y poniendo dos dólares en el centro.
-         Bien, yo cambio dos – dijo el y puso el dinero en el centro también. Marianne dejo su par de reyes y la reina, y cuando Paul le repartió de nuevo, le dio un rey y una reina. Marianne sonrió. Paul se quedó con sus tres ases y cuando cambio, obtuvo un 10 y un Jack.
-         Apuesto 10 dólares – dijo el poniéndolos en el centro –
-         10, y 20 más – dijo Marianne sonriendo y Paul los puso también –
-         ¿Qué tienes? – dijo él –
-         Mira y llora – dijo ella, y mostró su juego – Full house McCartney. ¿Puedes ganarle a eso? – Paul comenzó a reír y le enseño su tercia de ases.
-         Vaya que has mejorado – dijo el mientras ella tomaba el dinero, y después tomó un trago de la botella, y se lo paso a Marianne que le dio otro. – ¿Recuerdas cuando te enseñaba? –
-         ¿Cómo olvidarlo? – dijo ella sonriendo – El lago Boatshed…

FLASHBACK
Una Marianne de 14 años estaba leyendo en su cuarto, era de noche y Jane Austen la tenía absorbida en su novela de Mansfield Park. Cuando de pronto oyó un golpe en su ventana. Volteó a ver el origen del ruido, y se repitió. Abrió la ventana.
-         Marie…- Paul estaba debajo de la ventana - 
-         ¿Paul? – preguntó extrañada, reconociendo su voz, ya que no lo veía –
-         Baja Marie…ven conmigo –
-         Pero Paul…-
-         Vamos Marie…escápate hoy conmigo – Marianne sonrió tomó un suéter y bajó por un rejado que puso su familia para que creciera la hiedra.
-         Pero volveremos mañana – dijo ella ya abajo, y el asintió. Fueron caminando hasta el lago Boatshed y se sentaron debajo de un árbol. Paul había discutido con su padre, y deseaba hablar con alguien. Después de unas horas, olvidaron eso, y estaban lado a lado acostados en el pasto observando las estrellas, cuando amaneció, regresaron a la casa de los Dashwood, y Marianne se recostó en su cama fingiendo estar allí todo el tiempo.

FIN FLASHBACK
Pero esa no fue la única vez que fueron al lago Boatshed, a veces, Paul iba de vez en cuando, e iban al lago Boatshed, algunas veces o Marianne, o Paul se quedaban dormidos y allí comenzó a darle lecciones de póker Paul a Marianne.
-         ¿Y por que dejamos de ir Marie? – pregunto Paul mientras estaban jugando otra partida –
-         ¿En serio no lo recuerdas? – dijo ella riendo – bueno, es que no fueron una, ni dos, pero puedes ponerle como quieras: Susan, Emily, Mary, Betty…Dott – dijo el último con la voz más ronca – Paga McCartney – dijo mientras enseñaba su tercia de ases que le ganaba a la de 10 de Paul –
Siguieron jugando, y fue un juego reñido. Tanto Marianne como Paul ganaban, y tenían casi el mismo dinero que cuando empezaron, excepto que Paul tenía unos cinco dólares de más. Dejaron de ir al lago cuando ambos tenían quince, con la primera novia “seria” de Paul. Pero habían vuelto una vez más. Un día que Dott había terminado a Paul. Con reproches y negativas de Anna que había ido a dormir a casa de ella, Marianne fue a consolar a Paul una vez más. Al día siguiente Dott lo buscó y ellos volvieron.
Marianne pensaba en esto mientras tenía su cabeza recargada en su mano. Paul la observaba.
-         Pero si estas hermosa – pensó – Escápate conmigo Marie, escápate conmigo esta noche – dijo y ella lo miró  sorprendida y no dijo nada – Marie… - dijo el acercándose a ella – te he extrañado tanto… -
-         Paul, n-no – dijo ella echándose hacia atrás, pero Paul se movió más rápido que ella y la alcanzó.
 Paul llevó su mano a la mejilla de ella, y acercó su rostro al de el, y humedeció sus labios. Marianne sabía lo que estaba a punto de pasar, pero no quiso interrumpirlo. Finalmente, sus labios se encontraron, y las manos de Paul fueron a parar en la cintura de ella, y la atrajo más hacia el. Subió sus manos por la espalda de ella, lo que le dio escalofríos a ella por lo cual tembló y su cuerpo se hizo hacía atrás. Lo que hizo que Paul la atrajera con más fuerza y la besara más apasionadamente.
Paul comenzó a acariciar las piernas de Marianne, y ella suspiró. Pero en cuanto subió más su mano, ella se levantó del suelo y se puso de pie. El se puso de pie también y desabrochando su camisa, se acercó a ella que lo miraba inmóvil y comenzó a besar su boca, descendiendo a su cuello
        P…Paul – dijo ella casi sin poder hablar, además tenía los brazos abrazándose a si misma, Paul tomó la mano de ella, y la puso en el pecho de el, y luego la descendió, tomó la otra y la puso en la espalda de el también. Ya que ella no se atrevía a tocarlo, Marianne sonrojada, acarició la piel de él, y después el la beso. Comenzó a bajar el cierre lateral del vestido de ella, y después la miró de pies a cabeza con los ojos brillantes.
        Eres tan hermosa – ella lo cayó con un beso y termino de sacarle la camisa – sonrojándose más. El vestido de ella cayó al suelo y el sonrió mirando la ropa interior de ella.
-         Azul…- dijo sonriendo –
-         Me gusta ese color – dijo Marianne y el la recostó en la cama, y se puso sobre ella. Soltó el pelo de ella, que lo traía agarrado y aspiró su aroma. Comenzó a besarla nuevamente, y una vez más tomo las manos de ella para que lo tocara, le gustaba ver la pena que le daba esto.
-         Paul… - dijo ella intentando jalar una mano para ponerla en otro lado, y el la coloco en el cinturón de el. Ella llego a estar de el color de un jitomate y el no pudo evitar el besarla de nuevo. Después tomó el tirante de ella, y ella inmediatamente llevo la mano donde el la tenía. El comenzó a besarla de nuevo y  quitó su mano lentamente, poniéndola en la cintura de el, por lo que el terminó de sacarle el brassiere, y después recorrió todo su cuerpo con las manos.
El quería alejarse para contemplarla, pero ella no quería y lo tomó de los hombros.
-         Marie… - dijo el y ella lo beso – eso no funcionara Marie, y comenzó a hacerle cosquillas, por lo que ella lo soltó y el se levantó para mirarla, y suspiró extasiado, ella se incorporó y lo besó. Perdiendo toda timidez y el comenzó a decender sus manos.
Sonrojada, Marianne desabrochó el cinturón de Paul, con una cara que hizo que el riera, y la ayudara, se deshicieron de los pantalones de el. El coloco suavemente su peso sobre ella y ella abrió mucho los ojos.
-         Marie…tu nunca -
-         No… - dijo ella sonriendo tímidamente, y dejó que el quitara las prendas que les faltaban a ambos.
Paul la miraba fijamente, y se acomodo sobre ella. Marianne sintió mucho dolor, así que volteó su cara y cerró los ojos.
-         Marie…mírame – le dijo Paul entrecortadamente, y ella lo volteó a ver. La luz de la luna bañaba su rostro con un color azulado. Ella lo miró a los ojos,  y en ese momento el dolor desapareció. Paul se mecía lentamente, y ella sacaba pequeños suspiros y susurraba su nombre, después instintivamente, comenzó a moverse con el y  juntos comenzaron a escalar una montaña, cuando llegaron al punto máximo, después comenzaron a descender. Marianne tuvo entonces un solo e inequívoco pensamiento.
Iba a decirlo, quería decirlo, pero los parpados comenzaron a cerrársele. Paul aún la acariciaba.
-         Paul…- dijo quedamente – yo, yo… - pero no concluyó su frase ya que sus parpados se cerraban.
 El sol entraba por la ventana de la suite 0001, Marianne se movió dentro las sábanas que la cubrían. Aún no abría sus ojos, pero se percató de que no tenía ropa. Y recordó todo lo sucedido.
-         Te amo – dijo concluyendo las palabras que brotaron en su pecho la noche anterior, pero nadie las escucho. Marianne buscó a tientas con su brazo, pero no encontró a nadie, así que decidió abrir los ojos.
Miró a su alrededor, había una botella vacía de vino en el piso, las cartas tiradas de la misma forma, y de pronto escucho la llave de la ducha apagándose, y se incorporo. Cubriéndose completamente con la sábana. Paul salió con una toalla alrededor de la cintura y su cabello goteaba.
-         Marie… - dijo el al verla despierta – estuviste…fantástica anoche – de pronto, la felicidad de Marianne fue como un globo que acabaran de pinchar. – Es tan bueno tenerte de vuelta, de nuevo eres tu. – y después de esto, le besó la mejilla. - ¿Quieres usar la ducha? El agua esta deliciosa.
-         Claro – dijo ella casi inaudiblemente y entró al baño casi enseguida. Abrió la llave de la regadera, y casi al instante las traicioneras lágrimas comenzaron a recorrerle el rostro.
Entró en la ducha, y simplemente dejó el agua correr, podía sentir aún el aroma de Paul impregnado en su piel, las marcas de fuego que había dejado en su piel, tomó jabón y se lavó. No desaparecían.
Salió envuelta en una toalla, había un vestido rosa sobre la cama con una nota. Paul había ido a buscar café. Marianne dejó el vestido rosa sobre la cama, como estaba, y se puso su vestido verde, tomó su bolsa y sus zapatos. Se asomó al pasillo de la habitación, y tras comprobar que no hubiera nadie en el pasillo, corrió a las escaleras.
Bajo las escaleras, llegó a su puerta y la abrió. Se quitó el vestido, arrojó los zapatos y se puso su pijama. Tal vez así podría volver a despertar en Princeton, y ya no sentirse así. Pero no lo haría, en una hora Anna vendría a despertarla, como su madre lo hacía cada vez que escapaba con Paul.

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(Anna entra arrastrando a Marianne que tiene una bolsa de papel en la cabeza)
Anna: Hola a todas!! (voltea a ver a Marianne y susurra) Saluda Marianne
Marianne: No...tengo tanta verguenza....
Anna: Marianne vienes vestida de azul, ¿que tanta verguenza tienes? 
(Marianne sale corriendo, después de caerse y levantarse, porque no ve, debido a la bolsa y regresa con un vestido rosa)
Anna: Oh...Marianne....quitate eso y se amable...
Marianne: ¡No, yo no me quito nada!
Anna:  (señala y grita) ¡Mira, ahi va Paul!
Marianne (se saca la bolsa): ¿Donde? ¿donde?
Anna (rie) No puedo creer que cayeras en esa...
Marianne (la mira asesina, y despues apunta con su dedo hacia la dirección opuesta y grita): ¡Anna!! ¡Eric Clapton! ¡Bob Dylan!
Anna (se cruza de brazos) : No pienso caer en eso Marianne....te acabo de hacer lo mismo
Marianne: ¿Entonces no vendras?
Anna: No.
Marianne: ¿Puedo quedarme con los dos?
Anna (rueda los ojos): Si Marianne....si....
( Marianne se va felizmente con Eric y Bob)
Anna(después voltea):¿Marianne? ....¿Marianne?....Esperame!! ¡Comparteee! (sale corriendo sin dar una presentación decente....de nuevo)

sábado, 23 de abril de 2011

Cap. 8 (Come As You Are)


Aunque no lo creían, estaban listas antes de las 7:30.
No fue difícil elegir la ropa. Anna simplemente llevaría morado y negro y Marianne llevaría verde, casi obligada por Anna, ya que ella conocía las intensiones de Marianne y el color azul. Faltando veinte minutos bajaron a las escaleras del lobby, no porque estuvieran emocionadas, solo estaban acostumbradas a llegar temprano a los eventos que la revista organizaba.
 


Esperaron diez minutos, y el primero en llegar fue George. Al ver a Anna de su color favorito suspiro. Tenía nervios de acercarse a ella y lo pensó tanto tiempo, que Lennon llego detrás de él y se acerco a las chicas.
- Dashwood… te luce el verde… y chica de morado… ¿Twiggy?-
- Sí… es genial.- respondió Anna sonriendo levemente.
- Paul no tarda… asi que podemos ir caminando…- George llego y se acerco a Anna, interrumpiendo a John.
- Annie, sonara tonto, ¿pero puedo acompañarte esta noche?-
Anna asintió, haciendo que Harrison sonriera y Lennon se mordiera los labios algo molesto. Marianne observo la reacción de John y no pudo evitar reír.
- Marie… nos adelantamos, espera a los demás…-
George miro triunfante a John, que no podía disimular los celos que sentía en ese momento, y camino junto con Anna a la sala donde seria la fiesta.
Marianne miraba a John, que maldecía mentalmente a George, y sonreía levemente. Se dio cuenta que Anna también había madurado, y sabia que con su forma de ser, le haría la vida imposible a John. Sería una guerra de personalidades pesadas, y Anna llevaba la delantera esa noche.
Paul llego con Richard cinco minutos después. Al ver a Marianne, se decepciono un poco, ya que cuando vivía en Liverpool y salían juntos, Marianne llevaba una prenda azul.
- Ohh… chica de verde.- dijo Richard y Marianne sonrió.
- Si… me gusta este color.- dijo Marianne mordiéndose el labio.
- ¿Desde cuándo?- pregunto Paul algo curioso.
- Desde ahora, ¿Vamos?-
John miro la expresión de Paul y empezó a reír, y Marianne se adelanto unos pasos mientras hablaba animada con Richard. Paul sentía celos, y lo admitía. No podía creer que su mejor amiga cambiara tanto. Ya no era la misma Marianne Dashwood, y una vez más, pensó que tenía que averiguar porque había cambiado tanto.
Al llegar a la sala de la fiesta, algunos periodistas fotografiaban a George y a Anna.
- Señorita Bennet, ¿desde cuándo está en Miami?-
- Uhm… hoy en la tarde.-
- ¿Algún adelanto de la próxima edición de Vogue?-
- Solo diré… que una modelo a la que admiro mucho saldrá en esta edición.-
- ¿George, sales con Anna?-
- Eh… no, solo somos amigos.-
John se acerco a los periodistas, tratando de llamar la atención, pero no lo logro, ya que los periodistas se centraron en la llegada del alcalde de la ciudad. Paul y Marianne empezaron a reír y George, Anna y Richard se acercaron al bar.
- Tres piñas coladas.- pidió Anna, mirando primero a Richard y luego a George. Los dos asintieron y el barman empezó a preparar los cocteles.
Cuando la banda invitada empezó a tocar, John tomo una de las manos de Marianne y la llevo a la pista de baile. Anna se recargo levemente en la barra del bar mientras bebía su piña colada, George miraba a Richard y el asentía, pero cuando miraba a Anna, perdía fuerza y no podía invitarla a bailar. Fue cuando llego McCartney.
- Anna… ¿bailamos?- Anna lo miro algo curiosa, no quería bailar, no le gustaba, pero sabía que algo traía entre manos.
- Claro…- dijo ella dejando su piña colada sobre la barra.
Paul sonrió y tomo la mano de Anna, guiándola a la pista de baile, algo alejados de John y Marianne.
- Y bien…- dijo ella mientras bailaban.
- ¿No puedo bailar contigo de forma desinteresada?-
- Por favor Paul, eso ni tú lo crees.-
Marianne y John dejaron de bailar, acercándose a la barra para pedir unos tragos.
- Y Anna?- pregunto Marianne al notar que no estaba en la barra.
- Con Paul…- respondió algo desanimado George, que iba por su tercer trago.
John miro la escena junto con Marianne. Paul tenía una mano en la cintura de Anna y la otra en su hombro, acercándola a él. Anna rodeaba la cadera de Paul y sonreía mientras hablaban animadamente de lo que estuvieran hablando. La reacción de Marianne, fue llevarse los dedos a la boca para morderse las uñas y la de John fue… acercarse a ellos.
- Cambio de pareja McCartney.-
- John… estoy hablando con él.-
- No me interesa chica de morado, cambio de pareja.-
El tono de voz de John mezclaba celos y capricho. Anna suspiro y sonrió levemente. Nunca se imagino encontrarse con Lennon nuevamente, y mucho menos, hacer que él se interesara en ella, como estaba pasando en ese momento. Se separo de Paul y tomo las manos de John. McCartney al ver a Marianne con Richard y George, camino hasta la barra y pidió un whiskey sin hielo.
Anna bailo con John dos canciones, sin despistar a Marianne, que en ese momento, hablaba con Paul e iba por su tercer coctel. Suspiro al ver lo tímida que estaba, sabía que el alcohol y ella no eran grandes aliados, asi que tan pronto termino la segunda canción, le sonrió a Lennon y volvió a la barra. George al verla acercarse, la tomo de ambas manos, sacándola del salón, cosa que Lennon no pudo evitar, ya que dos chicas se acercaron a él y a Richard para “hablar” animadamente con ellos.
Paul y Marianne siguieron bebiendo y hablando animadamente, hasta que la conversación llego a un punto, donde no era buena idea seguirla.
- No entiendo… no podías estudiar, no sé, ¿En Londres?-
- ¿Y para qué?... me ignoraste desde que empezaron con el juego de la banda.-
- No es un juego… mira donde estamos.-
- Y Pete… y Stu… sacrificaron dos personas para llegar a donde estaban.-
- Marianne… no sabes por lo que tuvimos que pasar…-
- Ni tú sabes lo que yo sentí todo este tiempo.-
Paul sonrió levemente al escucharla. Sabía que ella tenía razón, la había ignorado desde que inicio su carrera musical con The Quarrymen. Pero también sabía que si no hacia eso por él, iba a terminar trabajando en un banco, o peor aún, en los muelles de Liverpool. Marianne sonrió y pidió otro trago. Ya ni sabía que había tomado en toda la noche, ni tampoco la cantidad. Ver a Paul McCartney le había afectado de cierta forma, y al darse cuenta que Anna se había ido quien sabe a dónde, sentía cierta libertad en la barra de esa fiesta.
Anna estaba sentada en el borde de la piscina, mirando el reflejo de la luna en el agua y moviendo sus pies dentro del agua. George, sentado a su lado, hacia lo mismo con sus pies, habiendo recogido un poco la bota de su pantalón.
- Odio las fiestas…-
- Lo sé, siempre las odiaste.- respondió Harrison sonriendo.
- Georgie… ¿cuándo lo dirás?-
- No veo por qué decirlo, si se que no soy correspondido.-
Anna sonrió y abrazo a George. Desde siempre sabía lo que George sentía, pero ella nunca pudo corresponderle. Se le hacia un chico lindo, pero siempre lo vio como su mejor amigo, y más aun cuando estaba en la universidad, y compartían sus vidas por medio de cartas.
- Entonces… solo amigos Annie…-
- Si asi lo quieres Georgie, no hay problema.-
En la fiesta, John y Richard habían salido con sus groupies, dejando solos a Marianne y a Paul.
Marianne se sentía animada, mareada y con muchas ganas de reír y seguir bebiendo, pero el barman había decidido que era suficiente para los dos, ya que Paul estaba igual de ebrio.
Ya estando fuera de la fiesta, Marianne se recargo contra la pared, y al ver el rostro de Paul, que se notaba un poco confundido, empezó a reir. Paul sonrio y se acerco a ella, rodeándola con sus brazos.
- ¿Estas ebria o drogada?-
- Feliz… y ebria.-
- ¿Vamos a tu habitación?-
- Por favor McCartney… no soy una de esas.-
- Lo sé… pero quiero jugar contigo. Esperame en el elevador, ire por unas cartas.-
Marianne asintió y camino con Paul, hasta el lobby y allí se separaron, porque Paul fue a la tienda de souvernirs del hotel por una baraja de naipes. Al regresar al lobby, Marianne estaba sentada al lado del elevador algo impaciente.
- ¿Blackjack?- pregunto Paul. Según recordaba, Marianne solo era buena en ese juego.
- Si… o póker…- respondió Marianne sonriendo.
- Hecho.-
Los dos subieron a la habitación de Marianne, mientras cantaban y reían, y Paul barajeaba las cartas que tenía en sus manos.
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Anna: Yo… lo siento, no sé que me paso ayer. (Aun emocionada.)
Marianne: Si claro… Estás loca.
 Anna: Si, un poco. Pero no más que tu.
Marianne: (la mira de reojo y luego sonríe.) ¡John aquí esta!
Anna: (Voltea y mira a Lennon correr hacia donde están.)
Marianne: ¡Gracias por leer!... ¡No! ¡Paul!
(Las dos salen corriendo del blog, sin dejar una presentación decente del capítulo.)